A ver, por Dios, que este tema ya se está saliendo de madre. Sergi Xavier Martín Martínez se está convirtiendo en el enemigo público número 1 de toda nuestra sociedad. ¿Estamos locos o qué? ¿Es que nadie se acuerda de Bin Laden, el Solitario o Urdaci? No jodamos la marrana, este mindundi es un niñato que ha pasado más horas en el bar que en la escuela, más horas mirando la tele que leyendo el jueves y por eso cree que los negros, moros, sudacas y profesores de la escuela pública son seres inferiores.
Este pelacañas no sabe que Ronaldinho, Eto'o y las estrellas de su equipo de futbol no son de Albacete ni de Cuenca. Ni de Sant Boi de Llobregat. Que sí neng, que esta gente son negros y sudacas. Que los buenos del futbol nunca son de aquí.
Está claro que lo que se merece este sujeto es un buen escarmiento: pagar una buena multa, un año de trabajos sociales a la comunidad latinoamericana, una disculpa pública y un par de sopapos bien dados con la mano abierta. Pero de eso a que venga la ministra de Exteriores de Ecuador para pedir el fusilamiento de Sergi Xavier Martín Martínez hay buen trecho. Que vale, que le pellizco una teta. Muy bien, pues que le pellizquen los huevos, pero no seamos tan cabestros.
Un hecho como éste no puede ser noticia de portada de todos los telediarios y de todos los periódicos. Si los mandamases viajasen en el transporte metropolitano de Barcelona y de Madrid se darían cuenta que éste no es un caso aislado y que cada fin de semana se repiten hechos delictivos como éste: un gitano que le roba la pasta a un estudiante, un skin que pega a un xavalín por mirarle, un máquina expendedora que te cobra euro-veinte por un billete simple... el día a día está plagado de sucesos así.
"Que iba borracho, neng", "Que se me fue la oya"... Aix... el fiscal lo tiene difícil para contrarrestar estos poderosos argumentos.
Los ecuatorianos y la comunidad immigrante en general que no monten tanto pollo por ésto, que si hubieran pegado a una chica de aquí nadie hubiera montado tanto revuelo. Los immigrantes tienen los mismo derechos que los demás. Pero no más. Que ya nos estamos pasando. Tienen subvenciones de todo tipo (libros, montar mezquitas, créditos más blandos...), al montar una empresa no deben pagar impuestos durante los dos primeros años, etc. ¿Y los de aquí? Que nosotros también estamos ahogados, que también las pasamos canutas, que también queremos parar de trabajar para rezar o llevar gorra y gafas de sol en la escuela ("Oh, es que mi religión me lo ordena").
Y la señora ministra de Ecuador ya se puede volver para su casita, pues tampoco se molestó en venir antes para observar in-situ como sus compatriotas se integran de forma natural y cívica en nuestra sociedad montando los Latin Kings o los Ñetas. Claro, no se puede generalizar. Claro que no, ni tampoco se puede montar este circo. De todo ésto se tiene que ocupar la justicia, de forma transparente y con eficacia, pero no los medios, ni las asociaciones de immigrantes ni la junta de vecinos de mi escalera.
En la comunidad immigrante, como en todos sitios, hay gente de puta madre, gente de puta pena y garrapatas sociales. Este chaval no es peor que los dos sudaméricanos que hoy mismo han asaltado una vivienda y apaleado a sus dueños en Torrent (Valencia) para robarles. Ni tampoco es peor que los rumanitos que van robando a todo Dios en plaza Real o los padres de tan entrañables churumbeles que se dedican a asaltar los chalets de todas la urbanizaciones. Y de los moros... de éstos ya hablaremos otro día.
Pero aquí no se termina el culebrón. Ahora resulta que el pobre chico que tuvo que presenciar la lamentable atuación del neng, ahora tendrá que ir a juicio a declarar y ya veremos sino le buscan las cosquillas por su pasividad. ¿Qué querían que hiciese? "Oiga, perdone usted, ¿pero no sabe que un pellizco así en un seno le puede dejar cardenal? ¿No cree que si fuera más cariñoso a lo mejor triunfaba y todo?".
Los que tenían que haber hecho algo en su momento eran sus educadores, sus padres o incluso la comadrona que asistió a su parto. No, ahora la culpa del pobre chico argentino, que de momento ya tiene que aguantar que por la calle le llamen cobarde, flojo y maricaplaya. Y todo esto porque en el video se pixeló la imagen de la víctima pero no la suya, y ahora sus vecinos ya lo han tildado de cobarde.
Una panda de hipócritas todos.
Además ayer mismo enterraban el chaval que defendió a una chica de su novio que la estaba golpeando. Intentó mediar en la trifulca conyugal y recibió un puñetazo que le hizo golpearse la cabeza contra el suelo y le causó un fuerte traumatismo cerebral que finalmente le ha causado la muerte.
A ver si nos enteramos, un moratón en el pezón y una depre de caballo (todo lo grave que queráis) significa que venga la Ministra de Exteriores de Ecuador y una repercusión mediática que ni el Premio Nobel de la Paz. Y por otro lado, un chaval muerto, repito: muer-to, por un hijoputa pasado de vueltas igual a una repercusión mediática equivalente a la Feria Agrícola de Antequera y el cavernícola suelto en libertad con cargos. Que alguien me lo explique.
Estimados lectores, tenéis la palabra.