Ya sé que llega un poco tarda hablar de la visita de Ratzinger a Valencia, pero... es lo que hay. Hace bastante tiempo (hablo de un par de años o seguramente más) escribí un monólogo sobre la visita del Papa (el de antes) a Madrid. Y, aprovechando lo escrito y dándole 4 retoques, lo he adaptado para esta última visita del Papa a Valencia. A ver que os parece.
Casualmente, el día fuerte de la visita de Su Santidad era el domingo, el día de la final de la Copa del Mundo de Futbol de Alemania 2006. Eso sí que es tener fe.
Joder con el Papa. Un millón y medio de cristianos que fueron a verle. Este tío atrae a más gente que los Reyes Magos.
Ojo, ¿eh? ¡Un millón y medio! Y lo más grave, la mayoría estaban allí en domingo por la mañana. De resaca. Y venga, a pegarle otra vez, porqué, no nos engañemos, en estas fiestas el vino peleón corre a raudales.
Que ya ves tú, un millón y medio de tíos para ver al Papa, seguro que más de la mitad lo veían de tan lejos que les daba igual si era el Papa, Copito de Nieve o el charcutero de mi pueblo. Pero da igual cuanta gente haya, todo el mundo sabe que el Papa es un orador de primera fila. Claro, a partir de la segunda fila ni se le oye.
Yo siempre me he preguntado de dónde viene el nombre de Papa. Es un rumor a voces que los funcionarios de la iglesia lo del celibato... como que no, que tiene hijos bastardos repartidos por toda la geografía, pero dudo mucho que lo de Papa haga referencia a esto. Lo que sí que està claro que el Papa no puede ser mujer. Puede ser polaco, alemán o del Rayo Vallecano, pero mujer no. Claro, porqué sinó cuando subiera a la palestra lo presentarían como:
"Su Excelentísima Santidad la Mama"
¿Que me dices? ¿Que la chupa? A sí no me extraña que hubiera un millón y medio de feligreses haciendo cola para verle. Hay mucho necesitado entre los más creyentes, ya se sabe que lo de reprimirse nunca ha sido bueno. Tocársela es pecado, follar también, sólo hacer el amor con la luz apagada, con las enaguas puestas y con el fin de procrear está bien visto. Para todo lo demás... Masturbar. ¿O era Mastercard?
También he oído decir que para ver al Papa desde una buena posición había que pagar, con lo que tenías derecho a ver al Papa del tamaño de un Airgam Boy y a un super-kit del cristiano-borrego-tu-si-que-irás-al-infierno que contenía un mochilita, una gorrita y una bíblia (por si te cogía un apretón). Vamos, lo que sería una bolsa de cotillón pero rollo religioso. Lo que no tengo tan claro es si con la entrada también tenías derecho a consumición. Y en caso que sí... ¿el calimocho era con vino bendecido? Yo creo que el Papa tendría que celebrar la eucaristía con un granini, porqué con la de vino que se debe trincar el menda a lo largo de todo un año, en lugar de hígado tiene una tarrina de margarina. Y haciendo la eucaristía para un millón y medio de personas... ni te cuento la de vino que se consumió ese día. El García Carrión agotó todas sus existencias. Pero... ¿no estaban prohibidos los macro-botellones en Valencia?
Yo creo que con tanta gente que va a verle, seguro que la fama se le ha subido a la cabeza. Ya me lo imagino después de cada bolo, en su autocar privado, espatarrao en la fila de atrás, fumando petas y pimplándose bourbon sin conocimiento.
Todo el tinglado costó la nada despreciable cantidad de 20 millones de euros. Ahí es nada. Parte de esta guita fue a parar a todo el dispositivo de seguridad que se montó para el evento. Todas las fuerzas de la ley estaban ahí: Polícia Militar, Geos, Coes, Mortadelo y Filemón. Todo Dios estaba en alerta. Claro, normal, habían oído voces que llegaría un tío cargado de vino y repartiendo hostias a diestro y siniestro.
Ratzinger a parte de sus compromisos con los feligreses, también tuvo momentos para realizar sus cosillas. Se comió una paella y se dio un voltio por la ciudad en el Papamóvil. Que con los tiempos que corren, uno no sabe si es un coche o el nuevo Nokia de Su Santidad. Que seguro que tiene uno. Que lo lleva debajo la sotana. ¡Y en modo vibración, el muy jodío!
Se ve que hasta los paró la Guardia Civil cuando paseaba con el Papamóvil.
- ¡¡Los papeles del auto!!
- Pero... pero... si soy el Papa
- ¡¡¡Ni papa ni mama!!! ¡¡Cagüen Dios!! - que ya sabéis como se las gasta esta gente - ¡¡¡Los papeles del auto he disho!!! Cabo Quintanilla, traiga el alcoholímetro que este tío esha un pestazo a vino que no veas.
Y así terminó la visita del Papa. Se fue con 6 puntos menos del carnet, pero con los bolsillos llenos.
Auf Wiedersehen Ratzinger.