stormvlad.net es el blog de un informático, católico, no creyente y ateo (gracias a Dios). Escéptico por naturaleza y empirista por cojones, basado en el "si no lo veo, no lo creo" y en el "si no lo digo, reviento". Sus ídolos de infancia fueron: Samantha Fox, el Piraña y Don Pimpón (el eterno secundario). Pasen y vean.

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La fábula del conejo y el oso

Una de esas fábulas tan famosas de animales: la cigarra y la hormiga, el cuervo y el zorro, el perro y Ricky Martin... pues esta es una de ellas: la fábula del conejo y el oso. Y los pelos del culo. ¿Ahora ya prestáis más atención, eh, guarretes?

La fábula del conejo, el oso y los pelos del culo

La fábula del conejo y el oso (y los pelos del culo) (I)

La fábula del conejo y el oso (y los pelos del culo) (II)

La fábula del conejo y el oso (y los pelos del culo) (III)

La fábula del conejo y el oso (y los pelos del culo) (IV)

Y ya puestos... otro chistecito de osos.

Frank se fue a cazar osos.

Frank se fue a cazar osos. Se encontró con un pequeño oso de color marrón y le disparó. Entonces sintió un golpecito sobre su hombro y se dió la vuelta para ver un gran Oso Negro el cual le dijo:

– Tienes dos opciones, tengo que vengarme... o te golpeo hasta la muerte o nos entendemos con sexo.

Frank decidió agacharse...le dolió el culo durante 2 semanas, asi que juró venganza. Inició otro viaje para encontrar al Oso Negro y cuando por fin lo encontró le disparó.

Entonces sintió otro golpecito en el hombro. Esta vez un enorme Oso Grisáceo estaba a su derecha. Era más grande que el Oso Negro y este le dijo:

– Esto te va a doler más a ti que a mí, pero tienes dos opciones. O te golpeo hasta la muerte o nos entendemos con sexo.

Otra vez Frank pensó que era mejor perder su dignidad que su vida. Cuando logró recuperarse, se dirigió de nuevo al bosque con una sola meta: Venganza.

Logró encontrar la pista del Oso Grisáceo, lo ubicó y le disparó. Fue entonces que sintió un nuevo golpecito en el hombro. Giró y vió un gigantesco Oso Polar mirándolo fijo, que le dijo:

– Admítelo, Frank, tú no vienes aquí a cazar...


 

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